Cuidados, Plantas

ANTURIOS, LO QUE NO DEBES HACER CON ELLOS.


Los anturios “ANTHURIUM ANDREANUM” son plantas muy resistentes gracias a la fuerza de sus hojas coriáceas (semejante al cuero) y sus raíces. Si se les ofrecen las mínimas condiciones adecuadas pueden mantener sus brillantes flores durante meses y vivir largo tiempo.

LOS COLORES DE LAS FLORES DE LOS ANTURIOS

El rojo es solamente el color más popular de los anturios, pero encontramos una gran gama de tonalidades verdosas, rosadas y cremas con atractivos degradados e incluso punteados… Ésta paleta de colores es producto de las hibridaciones a partir de dos especies originarias de la América tropical: Anthurium andreanum principalmente y Anthurium scherzerianum, de espatas más pequeñas y espádice ensortijado de color anaranjado.

Diferentes tipos de flores de anturios

“Además de esa amplia gama cromática, los anturios se presentan en una gran variedad de tamaños: desde ejemplares imponentes a compactos y minis. Son, asimismo, plantas purificadoras, capaces de eliminar sustancias nocivas del ambiente”.


*QUE NO DEBES HACER CON TUS ANTURIOS:

• Un ambiente frío o con cambios bruscos de temperatura: Estas plantas son tropicales, por lo tanto necesitan un ambiente cálido sin grandes variaciones térmicas. Su temperatura ideal abarca desde los 18-20º a los 28º, nunca más de 35º ni menos de 15º. Con el frío las hojas empiezan a amarillear y las flores a decaer.


• Luz pobre o sol directo: El ambiente debe ser muy luminoso. Si es demasiado sombrío la planta perderá brío y dejará de dar flores. No la expongas al sol directo: los rayos pueden provocarle quemaduras.


• Sequedad ambiental: Mucho cuidado con el efecto desecante de la calefacción. La humedad ambiental es otro de los factores Los errores que debes evitar en el cuidado de tus anturios clave en el bienestar de esta planta. Su ideal se sitúa entre el 60 y el 80%, de modo que necesitará pulverizaciones diarias. Rocíala a unos 15 centímetros de distancia con agua destilada o de lluvia (¡mucho mejor!). También ayuda el que la maceta esté colocada sobre un platito con guijarros y agua y esté rodeada de plantas frondosas.


• Regarlos de más: Los anturios llevan mal el exceso de agua en el sustrato, que puede provocar la pudrición de las raíces. Antes de regar es obligatorio comprobar el grado de humedad de la tierra: la superficie debe percibirse seca. A modo orientativo: se deberían regar aproximadamente cada tres días en verano y una vez a la semana en invierno, según lo demande la planta. Si se riegan por inmersión, introduciendo la maceta en un cubo con tres o cuatro dedos de agua, el sustrato se humectará de forma progresiva y homogénea. Antes de devolverlos a su sitio hay que dejar que escurran completamente.


• Regarlos de menos: En verano no deberían quedarse completamente secos (cuanto más pequeño el tiesto, mayor peligro). Si ocurre será necesario dejar la planta en un cubo con agua para que se re-hidraten las raíces.


• Abrillantar las hojas: No le hace ningún bien a la planta. Si quieres limpiar las hojas utiliza un paño suave humedecido con agua y una pizca de jabón de potasa, de paso eliminas la cochinilla cerosa que pueda aparecer.


• Dejarlos año tras año en la misma maceta: Cada dos o tres años agradecerán un cambio de tiesto y la renovación del sustrato (es aconsejable uno específico para plantas de interior) para que las raíces disfruten otra vez de una tierra aireada y rica. No olvides cubrir el fondo del tiesto con una capa de drenaje.


• Darles demasiado abono: El exceso puede revertir en un crecimiento vegetativo rápido, quemaduras en las hojas, o gran vulnerabilidad ante plagas como las cochinillas. Deberían recibir abono (mejor si es guano líquido) cada dos o tres semanas diluido en el agua de riego en dosis reducidas a la mitad.


Fuente: www.verdeesvida.es

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