Cuidados, Plantas

CUIDADOS DE LAS CRASAS

“Las crasas: fáciles de cuidar, reproducir y mimarte”.

Además de estar de moda, son unas de las preferidas por todos porque son muy fáciles de cuidar y dan mucha alegría a cualquier rincón. ¿Has guardado latas? Corta un esqueje de las que ya tengas crecidas, y plántalo en alguna lata o recipiente que encaje con su estilo. Con poco riego, pero con cuidados y abono de vez en cuando, tendrás plantas preciosas dentro y fuera de casa.

Los Centros de Jardinería son los establecimientos con la mayor exposición de crasas y cactus

 “Las crasas forman rosetas y espirales, o se distribuyen a lo largo de los tallos en preciosas, y muchas veces extrañísimas, composiciones”

Como los cactus, las crasas son plantas suculentas. Son plantas, que han convertido sus órganos, o parte de ellos, en reservorios de agua.

Son procedentes de las zonas semiáridas del planeta, donde llueve poco (entre 250 y 600 milímetros al año).

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La estrategia de supervivencia de estas plantas era sacar el máximo partido del agua disponible.

¿CÓMO LO HACEN?

Su piel cerosa actúa en consonancia para impedir no escape su reserva por ningún sitio. La textura afelpada que lucen otras les permite aprovechar el rocío, la bruma o la mínima gota de lluvia para hidratarse. El tono blanquecino o azulado que caracteriza a muchas les sirve de pantalla de protección contra la fuerza del sol.

Para captar el máximo de humedad del suelo, las raíces de la mayoría se extienden muy superficialmente. ¡Xerófitas, al fin! Además, al contrario de la inmensa mayoría de las plantas, las crasas, como los cactus, mantienen los estomas cerrados de día. Los abren de noche para absorber el dióxido de carbono que, almacenado como ácido carbónico, se convertirá durante las horas de luz, gracias a la fotosíntesis, en los azúcares que necesita la planta para vivir.

“Las crasas son plantas fáciles de cultivar y exigen pocos cuidados, siempre que se respeten algunas reglas básicas”.


¿CÓMO CUIDARLAS?

• ¿Qué temperaturas prefieren? La inmensa mayoría de las crasas toleran las temperaturas altas, no así el frío (-1º, zonas 10-11). Los kalanchoes, echeverias y crásulas, por ejemplo, empiezan a pasarlo mal cuando el termómetro se acerca a los 0º. En cambio muchos sédums y ágaves son muy rústicos y toleran grandes fríos. En las zonas de clima mediterráneo y subtropical se pueden cultivar al aire libre muchos ágaves, aloes, sédums, Haworthia fasciata…

La humedad ambiental y el exceso de agua en el suelo reduce la resistencia de las crasas al frío. Si se presentan esas condiciones o es zona de heladas habrá que llevarlas al interior en invierno; si no es posible será necesario cubrirlas con una manta de hibernación o con una arpillera. Muchas de ellas precisan pasar un poquito de frío en invierno para florecer.

• ¿Sol o semisombra? Que procedan de zonas semidesérticas no significa que todas las crasas vivan bien a pleno sol. Las hawortias y gasterias no llevan bien el sol directo, por ejemplo; en cambio, esa es la situación ideal para ágaves, aloes, crásulas, echeverias, kalanchoes, sédums… Los aenios y senecios, por su parte, necesitan una luz tamizada en las horas más calientes del verano.

Si se cultivan de puertas adentro, deben situarse junto a una ventana donde reciban mucha luz, preferentemente orientada al sur, caso contrario se ahilarán y debilitarán. Alrededor de abril, una vez que haya pasado el peligro de las heladas tardías, agradecerán que se las saque al exterior, pero habrá que habituarlas poco a poco: exponerlas una hora un día, dos al siguiente, y así hasta completar dos semanas. Este mismo procedimiento conviene aplicarlo también a las plantas muy jóvenes y a las que se acaban de trasplantar.

• ¿Qué sustrato necesitan? Originarias como son de climas semiáridos, prefieren una tierra pobre y sobre todo porosa, que les asegure un excelente drenaje y aireación. Los sustratos específicos para cactus son los más adecuados, ya que contienen además altas dosis de magnesio, que previene la podredumbre radicular. Conviene trasplantarlas en primavera. Es importante manipularlas con cuidado; son muy frágiles y por las heridas pueden colarse hongos.

• ¿Se deben abonar? Si se observan las zonas de donde provienen y su lento crecimiento, las crasas no evidencian grandes necesidades nutricionales. Solo las que viven en maceta pueden precisar abono, aunque siempre con mesura, y sobre todo para estimular la floración. Conviene utilizar fertilizantes específicos para cactus y crasas de marzo a septiembre, y aplicarlos siempre sobre el sustrato humedecido, respetando la dosis y la frecuencia indicadas en el envase.

• ¿Qué enfermedades padecen? Los males que acechan a las crasas provienen del exceso de agua en el sustrato y/o una atmósfera húmeda, mal ventilada y fría (hongos de pudrición), mucha sombra (cochinilla algodonosa, sobre todo, pero también cerosa), quemaduras producidas por el sol (por ello hay que aclimatarlas antes de exponerlas del todo en el exterior), exceso de sequedad y calor (araña roja). Babosas y caracoles encuentran apetitosos sus tallos y hojas carnosos. Si amarillean las hojas puede ser síntoma de clorosis a causa de un suelo alcalino.

• ¿Cómo multiplicarlas? En general, cada hoja de las crasas es capaz de generar una nueva plantita. También se pueden separar los hijuelos que van naciendo junto al tallo o las rosetas. Basta con entrerrar apenas el retoño, ramita o base de la hoja en un sustrato de arena y turba humedecido.

Fuente: https://www.verdeesvida.es/plantas-de-exterior-e-interior_2/la-creatividad-de-las-crasas-1-parte_221

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